La crisis se ha convertido en un tema de conversación permanente entre amigos, compañeros de trabajo, colegas... y en la familia. Nuestros hijos nos preguntan y preguntan. Es una oportunidad de conocer más cosas, tener más datos y de que sepan reconducirse en el futuro y en las crisis futuras. También es una magnífica oportunidad para descubrir quien se esconde detrás de esas máscaras del poder y las posibilidades que tenemos de posicionarnos ante él, ante ella, ante ellos...
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